LA CRUZ DE LAMPEDUSA LLEGA A LA PARROQUIA DE LAS SANTAS JUSTA Y RUFINA

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“No podemos seguir viviendo anestesiados ante el dolor ajeno. Lleven a todas partes la cruz de Lampedusa como símbolo, para acercar y no olvidar el drama y la realidad de los inmigrantes…”

 

Con estas palabras el Papa Francisco bendijo la Cruz de Lampedusa, que será acogida por la Archidiócesis de Sevilla los días del 15 de enero al 1 de febrero de 2020.

 

Los actos y celebraciones comenzarán con una vigilia de oración, el próximo día 15, a las 20:30, en la Capilla Real de la S.I. Catedral. En días sucesivos la Cruz recorrerá distintas parroquias, colegios, casas de acogida… hasta el día 1 de febrero. 

 

El  día 18  de enero  de 2020, será un día histórico en la vida de nuestra parroquia 

 

LA CRUZ DE LAMPEDUSA LLEGARÁ A LA PARROQUIA DE LAS SANTAS JUSTA Y RUFINA

 

Una de las parroquias de la Archidiócesis de Sevilla a la que llegará la Cruz de Lampedusa será la nuestra, de las Santas Justa y Rufina. Llegará el próximo sábado, día 18, y tendremos la ocasión de orar, reflexionar y celebrar desde la esperanza y, poder así, construir desde la fe un mundo más justo y solidario. 

 

Por ello, el Delegado diocesano de Migraciones y el Párroco de las Santas Justa y Rufina, queremos invitar a cuantas personas deseen participar en los siguientes actos que tendrán lugar en nuestra Parroquia, en Ronda de Triana, números 23 y 25.

 

PRÓXIMO SÁBADO, DÍA 18 DE ENERO

 

18´00h. ENCUENTRO CON ADOLESCENTES Y JÓVENES EN LOS SALONES 

             PARROQUIALES. Realizaremos una proyección y ofreceremos unos datos      

              informativos adaptados a los participantes en dicho encuentro.

 

19´30h. VIGILIA DE ORACIÓN EN LA IGLESIA 

 

20´30h CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA CON OCASIÓN DE LA  

             LLEGADA DE LA CRUZ A LA PARROQUIA

 

Que la presencia de la Cruz en nuestra Archidiócesis, bendecida por el Papa Francisco, y hecha con maderas de pateras, sirva para avivar la fe y la solidaridad con nuestros hermanos migrantes.

 

Información sobre la Cruz.

 

La cruz debe su nombre a la pequeña isla de Lampedusa situada al sur de Italia, muy cercana a Libia, y que se ha convertido en la principal puerta de entrada a Europa para muchos migrantes. Lampedusa fue el destino del primer viaje apostólico del Papa Francisco quien conmovido por los dramáticos naufragios que acontecieron ese año, en los que cientos de personas perecieron en sus costas y otros cientos convirtieron la isla en un inmenso campo de refugiados, la visitó el 8 de julio de 2013, a poco más de tres meses del inicio de su pontificado. El pontífice celebró la Santa Misa en un altar construido sobre un cayuco naufragado, teniendo ante sus ojos un mar Mediterráneo camino de convertirse en un cementerio de migrantes. Allí fue donde el Papa denunció por primera vez la ‘globalización de la indiferencia’.

Poco después, el 3 de octubre de ese mismo año, se produjo un nuevo naufragio frente a las costas de Lampedusa en el que fallecieron 360 personas. El Papa clamó de nuevo ante el mundo: «¡Vergüenza! Sólo me viene la palabra vergüenza; es una vergüenza». En ese contexto el artista Franco Tuccio construyó una cruz con trozos de madera de las embarcaciones que habían naufragado en la isla. En 2014 el Papa la recibió como regalo por la fundación italiana Casa dello Spiritu e delle Arti, entidad que trabaja en Milán con personas que viven en situaciones de grave dificultad social, y al bendecirla el pontífice pronunció estas palabras: “No podemos seguir viviendo anestesiados ante el dolor ajeno. Lleven a todas partes la cruz de Lampedusa como símbolo, para acercar y no olvidar el drama y la realidad de los inmigrantes…”.

 

Desde entonces esta fundación puso en marcha la iniciativa “Viaje de la Cruz de Lampedusa”, que tiene como objetivo recorrer el mundo transmitiendo un mensaje de solidaridad y de paz combatiendo lo que el papa Francisco llama la globalización de la indiferencia, el olvido de la situación de los refugiados que sufren en sus lugares de origen. La cruz mide 2.8 metros de largo y 1.5 metros de ancho y posee un color azulado símbolo del dolor y la esperanza de la humanidad.

 

Un fraternal abrazo.

 

Salvador Diánez Navarro, Pbro.                                      Manuel Soria Campos, Pbro.

Delegado diocesano de Migraciones                               Párroco de Santas Justa y Rufina

 

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