Visita la iglesia parroquial de las Santas Justa y Rufina y reza en su interior

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VISITA DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE LAS SANTAS JUSTA Y RUFINA – SEVILLA –

 

Llegas a un lugar especial, sagrado, un sitio en el que puedes sentarte y descansar de todos tus agobios, angustias, prisas, preocupaciones… Estás en la casa del Señor, en la casa de la comunidad parroquial de las Santas Justa y Rufina y en tu casa.

 

Contempla al Señor expuesto en la custodia o reservado en el Sagrario y ten un gesto de adoración hacia él

 

– Dirígete al lugar donde se encuentra la Pila bautismal

 

– Al llegar, con las yemas de los dedos, toma agua bendita del recipiente colocado junto al cirio pascual y haz la señal de la cruz sobre tu frente

 

El agua bendita es un sacramental, instituido por la Iglesia, y usada con fe y devoción limpia a los bautizados de los pecados que, por su importancia, no tienen que ser confesados en el sacramento de la reconciliación.

 

Recuerda que por el bautismo te convertiste en hijo de Dios, recibiste el Espíritu Santo y entraste a formar parte de la Iglesia.

 

– Tienes una buena ocasión para rezar el credo apostólico

 

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,

nació de Santa María Virgen,

padeció bajo el poder de Poncio Pilato

fue crucificado, muerto y sepultado,

descendió a los infiernos,

al tercer día resucitó de entre los muertos,

subió a los cielos

y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo,

la santa Iglesia católica,

la comunión de los santos,

el perdón de los pecados,

la resurrección de la carne

y la vida eterna.

Amén.

 

Tienes delante una imagen de San José, esposo de la Virgen María y padre virginal de Jesús. Modelo de padre y esposo, patrón de la Iglesia universal, de los trabajadores y de la buena muerte.

 

– Siéntate en uno de los bancos de la iglesia y observa el fondo del

presbiterio

– Contempla la imagen de Jesucristo crucificado

 

Es el crucifijo que preside nuestra iglesia parroquial y las celebraciones de la comunidad. Representa la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado. La cruz es el símbolo principal para los cristianos.

 

– Tienes una buena ocasión para rezar el Padrenuestro

 

Contempla las imágenes de las Santas Justa y Rufina

 

Dos mujeres jóvenes que vivieron en Triana a finales del siglo III. Se dedicaron al oficio de la alfarería y fueron mártires por confesar la fe en Jesucristo.

 

Nuestra comunidad venera a las Santas Justa y Rufina y representa, en las imágenes titulares de la parroquia, la alegoría de la participación de las santas en la resurrección y su intercesión ante Dios por las necesidades de nuestra ciudad de Sevilla y por la de todos los sevillanos. El Señor ha enjugado las lágrimas de sus ojos. Forman parte de esa gran muchedumbre inmensa, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas que se encuentran delante del trono de Dios con palmas en sus manos.

 

– Si quieres puedes rezar la oración mediante la cual, en la liturgia mozárabe del siglo VI, se pedía la intercesión de nuestras santas patronas

 

¡Oh, santas vírgenes Justa y Rufina, rosas bellísimas y margaritas muy resplandecientes, que, con vuestra preciosa sangre y el tesoro de vuestras imágenes, enriquecéis y hermoseáis la ciudad de Sevilla! ¡Oh patronas singulares, amadísimas de Cristo, humildemente os pedimos que, con vuestros incesantes ruegos, amparéis a esta ciudad! Amén.

 

– Mira al Señor, en la custodia si está expuesto o en el sagrario si se encuentra reservado, contempla la presencia verdadera, real y sustancial de Cristo. Con su Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad

 

– Siéntete en su presencia. Pide el Espíritu Santo

 

Ven Espíritu Santo, inflama mi corazón y enciende en él el fuego de tu Amor. Dígnate escuchar mis súplicas, y envía sobre mí tus dones, como los enviaste sobre los Apóstoles el día de Pentecostés.

 

– Habla con el Señor y escucha su voz. Puedes ayudarte de los evangelios o salmos (al fondo de la iglesia tienes una estantería con biblias, evangelios…)

 

– Por último, cuando termine tu oración, en la presencia del Señor, dirige la mirada al lugar donde se encuentra la Virgen Inmaculada. Rézale una oración

                                          – Ave María, Salve, Magníficat…

 

Vete en paz, y no te canses de hacer el bien.

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